PRIMERO LOS SECUESTRADOS

Primero lo primero. Esta debería ser la consigna del país en todo lo referente al ahora muy publicitado y probable intercambio humanitario que se pueda dar entre el Gobierno Nacional y las Farc. Ojalá tantos anuncios, tanto titular de prensa y tantas declaraciones de muy connotados personajes no se queden sólo en eso. Casos hemos visto, lamentablemente. ¿Estaremos en capacidad de soportar otra frustración? Pretender integrar en estos momentos una definición sobre la negociación global con dicha agrupación insurgente, sin definir con precisión la agenda hacia el intercambio humanitario, no sólo resulta improcedente sino que le introduce elementos de dispersión que sirven únicamente para desmontar o cuando menos para poner en riesgo la posibilidad de obtener la liberación de todos los secuestrados en poder de esa agrupación subversiva. A la propuesta de intercambio todavía le faltan muchos aspectos por definir. Nos referimos a la necesidad de precisar los sitios de encuentro o de despeje, la metodología que podría adoptarse, los mecanismos que se requieren para el encuentro entre las partes, los anillos de seguridad que se deben establecer, entre otros muchos tópicos. Asuntos todos que se deben tratar en las próximas reuniones entre las partes, ojalá en sesiones secretas, en donde predomine el sano criterio de dar a conocer los resultados sólo cuando existan acuerdos muy concretos y pertinentes. Creemos, además, que el intercambio humanitario debe contemplar la liberación de todos los secuestrados, sean éstos civiles, militares o políticos. Nada ni nadie justificaría que luego de un acuerdo al respecto permanezca en poder de las Farc un número importante de compatriotas, sin mayores posibilidades de que encuentre una resolución pronta de su situación. De allí que es muy conveniente establecer las prioridades que requiere este delicado proceso, pensando en todo momento en la dramática situación de los hombres y mujeres que hoy se pudren en las selvas colombianas. Sí en las tareas encaminadas a la definición de la agenda del intercambio se van construyendo aspectos que le vayan imprimiendo confianza a la posibilidad de preparar unos temas enfocados hacia la futura y necesaria negociación, bienvenida sea esa metodología. Lo que no parece apropiado es empezar a mezclar las dos cosas, como prematura es la discusión que se propone desde ya sobre una Asamblea Nacional Constituyente, o sobre los puntos que van “soltando” las Farc en sucesivos boletines. Parodiando el eslogan de gobierno “Primero Colombia”, estamos reclamando que se imponga la lógica de “Primero los colombianos secuestrados”, agotando esfuerzos de parte y parte hacia la concreción del respectivo canje de prisioneros de las Farc. Luego sí, que el país debata los otros asuntos, incluidos los referidos al gran acuerdo por la paz, que debe ser propuesto e impulsado desde el alto gobierno como un propósito fundacional que tendrá que aglutinar a todos los colombianos, sin distingo alguno. ¡Primero lo primero! Jaime Álvaro Fajardo Landaeta

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RAFAEL SÁNCHEZ ARMAS

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