
Después de dos años por fin ya es una realidad. El gobierno español deberá responder ante los tribunales de justicia por la Responsabilidad Patrimonial del Ministerio de Asuntos Exteriores. La demanda (procedimiento ordinario número 7/2011) se ha presentado en la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional por los daños morales ocasionados tras el intento de asesinato (matándome de hambre) por parte del Consulado General de España en Cartagena de Indias. Pero aún estamos a tiempo de negociar la reparación de los Daños Morales (amén de los físicos) provocados por la conducta negligente (posiblemente dolosa) de la canciller del Consulado General de España en Cartagena de Indias, doña María del Pilar González Abad, y subsidiariamente del propio Ministerio de Asuntos Exteriores. Si el gobierno (éste o el próximo) no subsana este asunto el nombre de España va a seguir circulando por el mundo como infractora de los Derechos Humanos. Presentada la demanda el efecto multiplicador de la noticia va a ser imparable. Negociemos la indemnización. Una imagen vale más que mil palabras.
AL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES
Rafael Juan Sánchez Armas, con DNI 42.715.185-E y domiciliado a efectos de notificaciones en la avenida de Escaleritas, número 51, en Las Palmas de Gran Canaria, CP 35011, interpongo una reclamación por daños y perjuicios a tenor de lo previsto en materia de Responsabilidad Patrimonial del Estado basada en los siguientes hechos y fundamentos:
H E C H O S
Primero.- Que el 1 de mayo del año 2009 extravié o me quitaron en la estación de autobuses de Cartagena de Indias (Colombia) tanto el pasaporte como el dinero. Me di cuenta nada más llegar a Barranquilla, una hora más tarde, donde interpuse la correspondiente denuncia en la Estación de Policía de la Terminal de Transporte (constancia juramentada número 049).
Segundo.- Que el 6 de mayo regresé a Cartagena de Indias y me presenté en el Consulado General de España. Permanecí varias horas en el mismo. Sin embargo tras rellenar un montón de formularios (menos uno en blanco, algo inaudito en un Estado de Derecho justo y democrático, como formalmente es España) no me dieron ninguna solución a mi situación de necesidad extrema. Por lo tanto me instalé en la puerta del consulado (a la vista de la peligrosidad de la ciudad de noche) hasta tener noticias de Madrid como me había dicho el funcionario del consulado acerca de si el Ministerio de Asuntos Exteriores me adelantaba el dinero o no para regresar a España y solicitar un pasaporte.
Tercero.- Que después de 48 horas de abandono consular (sin probar bocado ni bebida alguna) sufrí una deshidratación de segundo grado con pérdida corporal de un 8 por ciento según dictaminó el doctor don Anderson Riola García del Hospital Local de Cartagena de Indias adonde fui trasladado por una ambulancia de la Cruz Roja (requerida desde RCN Radio). Tanto la gerente del hospital como la enfermera principal me animaron a denunciar el caso en la prensa.
Cuarto.- Que tras recibir el alta médica me entrevisté con varios periodistas de "La Verdad", cuyo diario publicó un reportaje titulado: "DETECTIVE ESPAÑOL PIDE ASILO POLÍTICO EN CARTAGENA DE INDIAS". Información completa en agenciabk.net/cartagenadeindias.htm En dicho reportaje hay una errata por cuanto no se trató del Hospital Universitario donde me hospitalizaron sino del Hospital Local de Cartagena de Indias.
Quinto.- Que con fecha 12 de mayo el Defensor del Pueblo del Departamento de Bolívar, don Antonio Padilla Oyaga, interpuso una petición de asilo político ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia por la violación de mis Derechos Humanos por parte del Consulado General de España en Cartagena de Indias.
Sexto.- Que con fecha 15 de mayo (tras cinco días sin comer nada, sin cambiarme de ropa, sin asearme) hablé con la Personera Distrital de Cartagena de Indias. Tras varias gestiones me buscó alojamiento en el Asilo de Ancianos de San José (en el barrio de Torices), donde permanecí casi un mes, comiendo arroz cocido para almorzar y arroz cocido para cenar (sin aceite ni sal para cuidar la dieta de los ancianitos), y limpiando en varias ocasiones las heces de los ancianos con incontinencia fecal para poder usar el cuarto de baño a la hora de ducharme, y durmiendo en la misma habitación de un moribundo.
Séptimo.- Que con fecha 1 de junio, y ante la muerte de mi compañero de habitación en el asilo, don José Julián Durango Vargas (fallecido por infección respiratoria grave en la Clínica Laura Carolina según me dijo por escrito el doctor Álvaro Barraza), presenté una acción de tutela (procedimiento judicial urgente) contra el Consulado General de España en Cartagena de Indias y subsidiariamente contra el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia en defensa de mis Derechos Humanos (alojamiento digno y alimentación suficiente hasta la resolución de mi petición de asilo político). Fallaron en mi contra porque los funcionarios extranjeros destinados en Colombia son inmunes (e impunes) por la legislación internacional y el Ministerio de Relaciones Exteriores, concretamente su viceministra de Asuntos Multilaterales, doña Adriana Mejía Hernández, no dio por buena mi petición de asilo político por haber sido formulada por el Defensor del Pueblo (sin competencia jurídica) en vez de personalmente por mí. A la vista del escrito de la viceministra presenté la demanda de asilo con arreglo a los requisitos formulados por ésta en la respuesta al Defensor del Pueblo de Bolívar.
Octavo.- Que inmediatamente abandoné el asilo de ancianos y días más tarde me trasladé a Bogotá, distante mil kilómetros. El viaje lo inicié a pie, pero a partir de la tercera jornada, y gracias a la colaboración de la Policía de Carreteras llegué a la capital de Colombia el sexto día de viaje. Entremedias, en el Hospital San Juan Bosco (en la ciudad de Bosconia), fui internado por deshidratación de segundo grado y desnutrición grave según el parte médico firmado por la doctora doña Loly Esther Pineda Sánchez. En Bogotá, la primera noche dormí a medias en el aeropuerto El Dorado (me expulsaron de madrugada) y la segunda me instalé en la estación de autobuses. Allí conocí a doña Judith del Carmen XX, que me invitó a pasar la noche en su casa hasta el día siguiente.
Noveno.- Que después de ser atendido en la casa de doña Judith del Carmen XX, varios días más tarde, y ante el miedo a desfallecer en la calle por hambre y cansancio, me dirigí al Hospital de Engativá, donde la doctora de guardia dio la orden de hospitalización con el propósito de quedar internado hasta mi plena recuperación. Sorprendentemente a la mañana siguiente me dieron el alta. Qué pasó sólo lo sabe la trabajadora social asignada a mi caso y la Embajada de España en Colombia. La susodicha trabajadora social me acompañó hasta el Consulado General de España en Bogotá donde había concertado una entrevista con un funcionario. Todo aquello me olió a chamusquina y no entré en el consulado. Tampoco le firmé un documento en blanco como había pretendido el día anterior.
Décimo.- Que regresé a la casa de doña Judith del Carmen XX, donde a partir de ese momento ya empecé a comer regularmente. De noche iba a dormir al aeropuerto El Dorado (distante unas dos horas caminando). En ese período me dirigí a varias Embajadas de Estados miembros de la Unión Europea (Suecia, Italia, Francia, Polonia y Alemania) solicitándoles ayuda para regresar a España a tenor de lo previsto en el artículo 20 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea por dejación de funciones del Consulado General de España en Cartagena de Indias (bajo las directrices es de suponer de la Embajada de España en Bogotá). No recibí ninguna contestación. Tampoco de los SOS lanzados a la oficina de ACNUR y a la ONG Comisión de Juristas Colombianos.
Undécimo.- Que a raíz de la tramposa resolución de la petición de asilo por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores solicité al presidente de la República de Colombia mi deportación a Canarias. Me respondió con evasivas. Entretanto, y a través de la Casa de Oración Enmanuel, a la que pertenecía doña Judith del Carmen XX, recibí ayuda económica y moral. También me prometieron apoyo jurídico para tratar de resolver mi caso (sin poder salir de Colombia por no tener pasaporte). Como la cita con la abogada en cuestión se retrasó una semana me presenté en el órgano de control migratorio de Colombia, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), órgano tambien de la inteligencia del Estado. Armé la marimorena y atendieron mi petición de ser deportado. Cuando el viaje de regreso a España ya estaba dispuesto recibí un mensaje
por correo electrónico del director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, don José Enrique Serrano Martínez, lamentándose por la demora en la respuesta a uno de mis tantos SOS enviados a un sinfín de personalidades (entre las cuales debo destacar a don Paulino Rivero Baute, presidente del gobierno cipayo de Canarias, mudo, ciego, sordo). Mientras me devanaba los sesos para salir de Colombia, y para no serle tan oneroso a la familila de doña Judith del Carmen XX, de condición humilde, trabajé en el albergue Lupita a cambio sólo de cama y comida. Limpieza de quince habitaciones (cincuenta camas), cuatro baños, cocina, lavadero, escaleras, zaguán, ropa de las camas. La deportación forzada por mí se convertió en una deshonra porque, amén de ser fotografiado como un delincuente en las mazmorras del DAS, y tomarme
las huellas de todos los dedos de ambas manos, me condenaron a no regresar a Colombia (punto segundo de la resolución de expulsión número 119-793208) en un período de tres años. ¿Qué delito cometí salvo perder el pasaporte y el dinero que ha ido a manos de algún colombiano?
Duodécimo.- Que cuando desembarqué en el aeropuerto de Barajas me sorprendió un montón de enormes carteles del Ministerio de Asuntos Exteriores (reproducidos entre otros periódicos por el diario "El País", un día antes, 22 de agosto del 2009) bajo el título: "Recuerda que en el extranjero TU EMBAJADA puede ayudarte". Perplejo seguí leyendo: "Los consulados pueden adelantar, de manera extraordinaria, el dinero imprescindible para eventuales casos de necesidad que pudieran surgir, incluida la repatriación". ¿Por qué no se hizo en mi caso abocándome a la muerte por desnutrición? 48 horas más tarde (lunes) me presenté en el palacio de La Moncloa. Después de un interminable tira y afloja con el servicio de seguridad, por la noche, se personó un equipo del SAMUR social del Ayuntamiento de Madrid. Me internaron durante una semana en el albergue Catalina de Labouré regentado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Una vez conseguí el dinero para viajar a Las Palmas de Gran Canaria me despedí de Madrid. Durante mi permanencia en la "Villa y Corte" (adonde llegué con 59 kilos de peso, veintitantos menos de cuando empezó mi odisea en Cartagena de Indias), y una vez se cumplió el plazo de una semana en el mencionado albergue Catalina de Labouré dormía en la T-4 del aeropuerto y comía en diferentes comedores benéficos. Del aeropuerto a Madrid iba caminando (unas tres horas y media cargado con el equipaje de aproximadamente 25 kilos de peso). A la vuelta me colaba en el metro hasta el antiguo pueblo de Barajas.
Decimotercero.- Que el 16 de septiembre arribé a la isla de Gran Canaria. Inmediatamente me presenté en la Concejalía de Servicios Sociales. El secretario de la concejala me remitió al Centro de Acogida Municipal "Gánigo", donde me han hecho la vida imposible desde entonces. Ni alojamiento ni renovación de la carta para amorzar desde el 9 de diciembre ni solicitud de la tarjeta de sanidad. Esta circunstancia me obligó a interponer una denuncia contra la trabajadora social asignada a mi "seguimiento" y la directora del CAM. Durante siete meses he dormido en la calle (rodeado de borrachos, drogadictos, camorristas, ladrones, psicópatas) por la discriminación padecida en el CAM "Gánigo" dependiente del ayuntamiento presidido por DON Jerónimo Saavedra Acevedo, que, en 1994, siendo yo presidente de la Organización de Usuarios de la Justicia (con sede en dependencias de la Generalitat de Catalunya), me dirigió un mensaje con ocasión del aniversario de la muerte de Miguel
de Cervantes y Saavedra: "En este 23 de abril de 1994, festividad de Sant Jordi, quiero expresar unas palabras de aliento en favor de aquellas asociaciones que, como la Organización de Usuarios de la Justicia (OUJ), contribuye de forma decisiva a vertebrar y dinamizar una sociedad tan compleja como la nuestra. Hoy conmemoramos también esa fecha en la que, con el aniversario de Cervantes, celebramos la inclusión del libro en nuestra realidad social. El libro, la palabra escrita, se erige en monumento esencial de respeto y civilización" (...) "Una conquista en la que muchos narradores, pensadores, intelectuales, poetas, filósofos, historiadores y sociólogos recurrieron a la letra impresa para dejar constancia de unas
aspiraciones, hoy día elementales en toda democracia, pero cuya plasmación real en textos con valor jurídico y político ha exigido la sucesión de muchas generaciones. Mantener tales derechos, velar por su integridad a través de una justicia democrática y consolidar así la sociedad civilizada que prefiere el libro a la pistola, representan objetivos loables. En esta línea se incardina el trabajo de la OUJ. A ellos les dedico, afectuosamente, esta reflexión, con mis mejores deseos para el porvenir común". ¿De qué me han servido las palabras (de queja) desde hace un año? Hoy, siete meses después de haber llegado a mi patria canaria para hacerme el pertinente reconocimiento médico y presentar la reclamación en vía administrativa de la indemnización por los daños y perjuicios ocasionados hasta la fecha, estoy atendido en mis necesidades de alojamiento,
alimentación y aseso gracias a la Iglesia Católica.
Decimocuarto.- Que con fecha 5 de octubre le envié una propuesta de conciliación al presidente del Gobierno de España a través de la
Delegación del Gobierno de Canarias. Dicha propuesta no ha sido respondida.
Decimoquinto.- Que el pasado 10 de marzo, tras una increible demora de seis meses, por culpa de la mala fe y la burrocracia de unos y otros, por fin me asignaron como médico de cabecera al doctor don Isidro Rexachs del Rosario. Me prescribió una serie de pruebas, análisis, radiografías. En el mejor de los casos dicho reconocimiento no concluirá hasta finales de junio. Independientemente del resultado he de estar sometido periodicamente a una revisión porque ha sido muy grave el brusco descenso de peso en tan poco tiempo, y como dos imágenes valen más que mil demandas de indemnización, adjunto como DOCUMENTO NÚMERO UNO, las fotografías del "antes" del calvario (fotografía del DNI expedido el 25 de mayo del 2006) y la del "después" de la tortura (fotografía tomada dos días antes de partir de Bogotá a Madrid a bordo de un avión de Avianca, el 22 de agosto del 2009). Veintitantos kilos de peso entre ambas fotografías y veintitantos años de envejecimiento prematuro. Así me dejaron los patriotas diplomáticos españoles y todos cuantos no movieron un dedo mientras yo me desgañitaba pidiendo auxilio.
FUNDAMENTOS JURÍDICOS
Artículo 106 de la Constitución Española; artículo 139 de la LRJAP-PAC y Real Decreto 429/1993.
Por todo lo anteriormente expuesto
SOLICITO una indemnización de un millón de euros por los daños físicos, económicos y morales padecidos desde hace un año.
OTROSÍ DIGO: Que tan pronto sea requerido aportaré las pruebas (documentos y testimonios) de la reclamación.
Las Palmas de Gran Canaria, 26 de abril del 2010.
Que me perdone la madre del subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, pero cuando terminé de leer la resolución de Antoñito Lopez Martinez, a mi reclamación por la violación de los Derechos Humanos, exclamé: "Qué hijo de puta". Tres mentiras en su resolución (que probaré en los tribunales de justicia). ¿Que yo odio a España? Pero si me encanta la tortilla de papas. No odio a España, sino a la caterva de asesinos y corruptos que la han manejado desde tiempos inmemoriales. De todas formas es verdad, no amo la bandera rojigualda (impuesta militarmente en Canarias), sino las Siete Estrellas Verdes. Eso no es odiar a España, manipulador. De todas formas, te voy a dar un dato a ver si demuestras tu españolismo por alguna parte enfrentándote a Jose Manual Lara Bosch. En uno de sus periódicos, el colombiano "El Tiempo", la corresponsal del mismo en Madrid, Juanita Samper Ospina, llamó a tu España "un país de mierda". ¿Vas a meterle mano? Nadie lo ha hecho aún y lo he repetido hasta la saciedad.
¿Te doctoraste en derecho? Pues no lo pareces. ¿Qué es eso de invadir las competencias de la medicina forense acusándome de inestabilidad mental por reclamar la reparacion de mis derechos violados por tus colegas diplomáticos en Colombia? Me recuerdas a los estalinistas, sus prisiones convertidas en manicomios, la infamia del Gulag.
Dices que veo corrupción por todas partes. Sin ese "sic" (que seguramente ni conoces su significado) de tu escrito,
efectivamente he visto mucha corrupcion en tu querida España. Corrupción, tortura a detenidos, asesinatos del GAL, robo de los Fondos Reservados, encarcelamiento de ministros del PSOE, persecución a periodistas, amenazas a la Iglesia católica (se escribe con mayuscula, Antoñito, parece mentira que no lo sepas, tú, tan ferviente), condenas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, chivatazo a ETA (caso Faisán), sospechosos atentados del 11-M ...
P.D.- Efectivamente en el plazo de dos meses presentaré el correspondiente recurso ante la Audiencia Nacional, y ademas presentaré una denuncia por homicidio contra María del Pilar González Abad, a la sazón máxima responsable del Consulado General de España en Cartagena de Indias aquel mayo del 2009. Ay, Antoñito, Antoñito. Ningún embajador de tu querida España ("un país de mierda" según la periodista colombiana Juanita Samper Ospina) podrá presionar a nadie para boicotear esta humilde página cibernética (cada vez con más visitantes en EEUU, México, Colombia, Argentina, Perú) como hizo María del Pilar González Abad con Caracol Televisión en Cartagena de Indias tras haber apalabrado una entrevista conmigo. Qué honor para un patriota como tú que España sea conocida en el mundo no sólo por sus multinacionales y la propaganda soezcialista.
Nota.- Qué vergüenza, Alvarito Uribe Vélez. Colombia a los pies de España. El subsecretario se permitió en dos ocasiones mencionar la obediente excusa presentada por el jefe de protococolo de tu entonces ministro de Relaciones Exteriores porque tanto el Tribunal Administrativo de Bolívar como el Defensor del Pueblo don Antonio Padilla Oyaga admitieron a trámite mi SOS por la violacion de mis Derechos Humanos (en Colombia, tu pais). ¿Que hará Rodríguez Zapatero por ti si terminaras ante un tribunal de justicia gringo por tantos escándalos relacionados con el DAS y el narcoparamilitarismo? Suerte, Alvarito, y a ver qué termina desembuchando DOn Berna. Estoy pendiente de ti como no te imaginas.
Rafael Sánchez Armas, 19 de octubre del 2010.
HONORABLE OMERTÁ COLOMBOESPAÑOLA
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AGENCIA BK DETECTIVES ASOCIADOS