Una enfermera del Hospital de Suba fue la vÃctima de este caso, resuelto por la SijÃn en cuatro dÃas.
Luego de la imputación de homicidio agravado, por el asesinato y posterior descuartizamiento de su esposa, John Alexánder Fajardo no aceptó los cargos ante el juez de Control de GarantÃas, que presidió una audiencia en la URI de Tunjuelito. Sin embargo, fue cobijado con medida de aseguramiento tras las pruebas contundentes presentadas por la FiscalÃa. Los rasguños que un zapatero presentaba en la cara y la intuición de un policÃa de Ciudad BolÃvar abrieron el camino para la investigación que, en apenas cuatro dÃas, permitió esclarecer el homicidio y posterior descuartizamiento de una enfermera de 25 años. Todo empezó a descubrirse el martes pasado, luego que John Alexánder Fajardo, salió a la calle en compañÃa de su suegro para instaurar una denuncia por la desaparición de su esposa, Yeimi RocÃo Cortés Sánchez. La joven, enfermera del Hospital de Suba, no aparecÃa desde el sábado por la noche. En el camino se encontraron con una patrulla de vigilancia de la PolicÃa del barrio Candelaria, de Ciudad BolÃvar. "Los dos hombres les preguntaron a los uniformados dónde podÃan instaurar la denuncia por una desaparición, pero a uno de los policÃas le pareció raro el hecho de que uno de ellos -John Fajardo- presentara rasguños en la cara", dijo un investigador del caso. De inmediato, el policÃa asoció esa supuesta desaparición con el hallazgo de un cuerpo desmembrado de una mujer, en la tarde del pasado domingo en el caño Lima, del mismo sector. Fue asà como decidió comunicarse con el comandante de la PolicÃa de Ciudad BolÃvar, coronel Nelson Arévalo, quien acudió al sitio, llevado por el presentimiento de uno de sus hombres. Minutos después, lograron ubicar a Fajardo en su propia casa. AllÃ, en medio de una charla informal, los policÃas percibieron algunos rastros de sangre, cuyo origen el zapatero no supo explicar. "Al coronel Arévalo le llamó la atención que habÃa un olor fuerte a limpiador (detergente) por toda la casa. Además, al preguntarle al zapatero por los rasguños de la cara él dijo que se los habÃa causado la hija, de 5 años", narró el general César Augusto Pinzón, comandante de la PolicÃa Metropolitana de Bogotá. Casualmente, la residencia estaba a unas dos cuadras del sitio en el que aparecieron las seis bolsas con los restos de la joven. Milton, un reciclador sordomudo, las encontró y con señas dio aviso a las autoridades. Luces forenses La PolicÃa reportó el caso a la SijÃn. Diez hombres del Grupo de Vida fueron designados exclusivamente para esclarecer este brutal asesinato. En la tarde del pasado martes, utilizaron luces forenses y descubrieron rastros de sangre en el baño, la cocina y otros lugares en el primer piso de la vivienda. Asà mismo, hallaron un cuchillo de cocina con el que presuntamente se cometió el crimen. "Todo indica que la apuñaló y que luego la descuartizó. Los rasguños que tenÃa Fajardo en la cara podrÃan ser un indicio de que ella trató de defenderse", contó el investigador. Las muestras de sangre coincidieron con las pruebas practicadas por Medicina Legal a los restos desmembrados. Con base en estos resultados, el Juzgado 37 de Control de GarantÃas emitió la orden de captura contra John Fajardo, quien en la mañana de este jueves fue ubicado en el barrio Lucero. Según las primeras pesquisas de la PolicÃa, Fajardo sostuvo una relación sentimental con la enfermera. Fruto de la unión, nació una niña hace cinco años. Todo indica que el episodio tiene tintes pasionales, por una supuesta infidelidad de la mujer. Justamente, un dÃa antes del crimen, Fajardo le comentó a un compañero de trabajo que no sabÃa qué hacer, porque su esposa le habÃa puesto los 'cachos'.