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| Actualizado hace 28 minutos
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Esposo de la mujer desmembrada en Ciudad Bolívar no aceptó los cargos, pero fue enviado a la cárcel

Una enfermera del Hospital de Suba fue la víctima de este caso, resuelto por la Sijín en cuatro días.

Luego de la imputación de homicidio agravado, por el asesinato y posterior descuartizamiento de su esposa, John Alexánder Fajardo no aceptó los cargos ante el juez de Control de Garantías, que presidió una audiencia en la URI de Tunjuelito. Sin embargo, fue cobijado con medida de aseguramiento tras las pruebas contundentes presentadas por la Fiscalía. Los rasguños que un zapatero presentaba en la cara y la intuición de un policía de Ciudad Bolívar abrieron el camino para la investigación que, en apenas cuatro días, permitió esclarecer el homicidio y posterior descuartizamiento de una enfermera de 25 años. Todo empezó a descubrirse el martes pasado, luego que John Alexánder Fajardo, salió a la calle en compañía de su suegro para instaurar una denuncia por la desaparición de su esposa, Yeimi Rocío Cortés Sánchez. La joven, enfermera del Hospital de Suba, no aparecía desde el sábado por la noche. En el camino se encontraron con una patrulla de vigilancia de la Policía del barrio Candelaria, de Ciudad Bolívar. "Los dos hombres les preguntaron a los uniformados dónde podían instaurar la denuncia por una desaparición, pero a uno de los policías le pareció raro el hecho de que uno de ellos -John Fajardo- presentara rasguños en la cara", dijo un investigador del caso. De inmediato, el policía asoció esa supuesta desaparición con el hallazgo de un cuerpo desmembrado de una mujer, en la tarde del pasado domingo en el caño Lima, del mismo sector. Fue así como decidió comunicarse con el comandante de la Policía de Ciudad Bolívar, coronel Nelson Arévalo, quien acudió al sitio, llevado por el presentimiento de uno de sus hombres. Minutos después, lograron ubicar a Fajardo en su propia casa. Allí, en medio de una charla informal, los policías percibieron algunos rastros de sangre, cuyo origen el zapatero no supo explicar. "Al coronel Arévalo le llamó la atención que había un olor fuerte a limpiador (detergente) por toda la casa. Además, al preguntarle al zapatero por los rasguños de la cara él dijo que se los había causado la hija, de 5 años", narró el general César Augusto Pinzón, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá. Casualmente, la residencia estaba a unas dos cuadras del sitio en el que aparecieron las seis bolsas con los restos de la joven. Milton, un reciclador sordomudo, las encontró y con señas dio aviso a las autoridades. Luces forenses La Policía reportó el caso a la Sijín. Diez hombres del Grupo de Vida fueron designados exclusivamente para esclarecer este brutal asesinato. En la tarde del pasado martes, utilizaron luces forenses y descubrieron rastros de sangre en el baño, la cocina y otros lugares en el primer piso de la vivienda. Así mismo, hallaron un cuchillo de cocina con el que presuntamente se cometió el crimen. "Todo indica que la apuñaló y que luego la descuartizó. Los rasguños que tenía Fajardo en la cara podrían ser un indicio de que ella trató de defenderse", contó el investigador. Las muestras de sangre coincidieron con las pruebas practicadas por Medicina Legal a los restos desmembrados. Con base en estos resultados, el Juzgado 37 de Control de Garantías emitió la orden de captura contra John Fajardo, quien en la mañana de este jueves fue ubicado en el barrio Lucero. Según las primeras pesquisas de la Policía, Fajardo sostuvo una relación sentimental con la enfermera. Fruto de la unión, nació una niña hace cinco años. Todo indica que el episodio tiene tintes pasionales, por una supuesta infidelidad de la mujer. Justamente, un día antes del crimen, Fajardo le comentó a un compañero de trabajo que no sabía qué hacer, porque su esposa le había puesto los 'cachos'.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
5 de agosto de 2010
Autor
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