Patrullera Evilla se enfrentó a cinco, evitó robo y capturó a dos
La patrullera Evilla es oriunda de Santa Marta y hace ocho meses presta sus servicio en la Estación de El Silencio. Foto Jairo Buitrago.
Por Rainiero Patiño Martínez
Bien podría ser modelo o alta ejecutiva de una empresa, pero escogió ser policía. Ayer sin despeinarse del todo y sin perder su esencia femenina la patrullera Sindy Evilla atrapó a dos delincuentes y frustró el robo de objetos avaluados en 40 millones de pesos de una vivienda en el barrio San Felipe.
Parece imposible que detrás de ese hermoso rostro maquillado se esconda una valerosa mujer capaz de enfrentarse a desalmados, peligrosos y malcarados delincuentes.
Alrededor de la 4:30 a.m. de ayer un grupo de cinco hombres armados ingresó a una vivienda familiar ubicada en la carrera 24 C número 68B-96. Los ladrones entraron por la cámara de aire, forzaron la puerta del patio y en el interior amordazaron a las tres personas que se encontraban en el lugar, dos mayores de edad y un joven de 17 años.
Cuando comenzó a aclarar el día y luego de notar movimientos extraños en el inmueble algunos vecinos decidieron alertar a la Policía. El Comando Central dio el aviso y en el sector se encontraba la patrullera Evilla en compañía del patrullero Róbinson Algarra, quienes conforman la unidad R 33 adscrita a la Estación del barrio El Silencio.
Al llegar a la puerta de la casa Evilla vio a uno de los delincuentes volándose por el patio. “Al notar nuestra presencia empezó la huida, lo perseguimos por varias cuadras hasta atraparlo en la calle 68C con 26. Me bajé, lo cogí por el cuello, lo tiré al piso y logré quitarle una pistola calibre 22 que escondía debajo de la camisa y una parte de los objetos hurtados”, dice.
Luego Evilla y Algarra capturaron al otro ladrón con el apoyo de más agentes, momento que fue aprovechado por los otros tres antisociales para escapar a bordo de un taxi.
Los presuntos delincuentes capturados fueron identificados como Farid Adolfo Marriaga Castelbondo, de 26 años, y Waite Antonio Mesa Marriaga, de 32.
Uno de los delincuentes ya había sido víctima de la efectividad de la patrullera Evilla, por eso al encontrarse cara a cara en la URI de la Fiscalía no le quedó más remedio que preguntarle con resignación: ¿Otra vez me vas a mandar a ‘modelar’?